En días recientes leí un articulo de una colega que me llamó mucho la atención y le pedí permiso para compartirlo, porque sentí que era un homenaje a todos los que trabajan en la hotelería y quienes hacen posible que “la función continúe” cada día: recepcionistas, housekeeping, cocina, ventas, mantenimiento y todos los que entienden que la hotelería no solo se trabaja… tambien se vive. Hay algo de lo que pocas veces se habla cuando trabajamos en hotelería y es que «TENEMOS UN SHOW NUEVO CADA DÍA». una frase que repito frecuentemente y somos, probablemente, la mejor obra de teatro jamás montada… porque mientras algo sucede dentro del hotel, también está pasando algo en la vida de alguien del equipo… y aun así, la función debe continuar.
Y es que, de alguna manera… todos actuamos:
Actuamos cansancio disfrazado de energía.
Actuamos paciencia cuando emocionalmente estamos agotados.
Actuamos calma cuando por dentro todo va rápido.
Actuamos una sonrisa incluso en los días en los que sostenernos a nosotros mismos ya está costando demasiado.

Porque el show debe continuar.
Mientras alguien en recepción acaba de recibir una llamada difícil de casa… sonríe y da la bienvenida.
Mientras alguien en housekeeping está atravesando su propia batalla personal… deja impecable una habitación que alguien más habitará por una noche.
Mientras alguien en ventas carga presión por alcanzar presupuesto… sigue presentando el hotel con ilusión, como si fuera la primera vez.
Mientras alguien en cocina, mantenimiento, reservaciones o servicio intenta ordenar su propio mundo… sigue sosteniendo el mundo de alguien más.
Y entonces aparece el huésped:
El protagonista principal de esta historia.
El que llega con expectativas, con prisas, con emociones, con motivos propios.
El que vive su experiencia desde su única perspectiva.
El que muchas veces solo ve lo que le pasó a él… sin imaginar todo lo que estaba ocurriendo alrededor de su historia.
No ve el cambio de turno complicado.
No ve al equipo cubriendo una ausencia inesperada.
No ve el cansancio acumulado detrás del mostrador.
No ve la llamada difícil que alguien recibió antes de atenderlo.
No ve la conversación incómoda entre departamentos.
No ve la presión operativa detrás de que todo siga funcionando.
Y está bien. Porque su papel dentro del hotel es vivir la experiencia, Pero el nuestro… es sostenerla; Y sostener experiencias para otros, mientras muchas veces contenemos las nuestras, requiere algo profundamente humano.
Por eso quienes trabajamos en hotelería entendemos algo que no siempre se enseña: “Esta industria no solo exige técnica”
° Exige presencia.
° Exige carácter.
° Exige entrega emocional.
° Y muchas veces exige seguir brillando cuando por dentro uno apenas está encontrando cómo mantenerse en pie.
Quizá por eso la hotelería no se explica fácil, porque no solo se trabaja, no solo se opera: «La hotelería se vive.»
Y quienes la vivimos sabemos que cada día subimos a escena una vez más…aunque detrás del telón también esté ocurriendo nuestra propia historia.
By Lorraine Jaimes
