Lo que un viejo manual o libro de 1994 y las promociones impresas en un ascensor me enseñaron sobre como podia conectar con las personas, antes de conocer un storytelling.

Hace unos meses, mientras desenterraba viejos papeles, y organizaba algunos estantes en casa, me tope con el Manual del Diseñador Gráfico de Bert Braham, sorprendido de lo intacto que estaba, al hojearlo, no solo volví a mis años de estudiante me reencontré con tablas de color PANTONE, retículas y conceptos de diagramación analógica; Tambien volví a recordar mis primeros días laborales diseñando carteleras de los ascensores, usando el storytelling, para llamar la atención de los huespedes y clientes. Treinta años después, con las pantallas habiendo remplazado al papel, descubrí una verdad siemple: las herramientas cambian, pero la necesidad humana de escuchar una buena historia sigue intacta. Alli entiendes el verdadero poder del storytelling.
El Hallazgo de 1994 y la chispa del estudiante curioso
Lo años noventa eran tiempos increíbles y estudiar publicidad en esa epoca significaba aprender el oficio desde el detalle artesanal, la observación paciente y una curiosidad voraz por entender qué movía a las personas.
Los primeros pasos: de las carteleras del ascensor a la estrategia global
Aquella época de juventud estaba impulsada por un deseo ferviente de crecer y poner en práctica todo lo aprendido. Recuerdos muy claros acudieron de inmediato a mi mente sobre mis primeros pasos en el sector hotelero. En aquel entonces, mi misión diaria consistía en diseñar la publicidad interna y asegurar que las carteleras de los ascensores lucieran impecables con las promociones de los festivales gastronómicos. Curiosamente, ¡esa táctica de proximidad sigue siendo tan efectiva hoy como lo era en aquel entonces!
Poco a poco, las responsabilidades crecieron. Pasé a coordinar el diseño de material POP y el Marketin Mix, luego las revistas, y después estructurar las carpetas comerciales para las visitas que los ejecutivos de ventas realizaban a clientes corporativos. Cada pieza, por pequeña que fuera, representaba una oportunidad para comunicar valor.
Con el paso de los años, el constante esfuerzo y la aspiración de asumir mayores retos me llevaron a asumir la Dirección de Mercadeo de una gran cadena hotelera, rol que desempeñé durante muchos años. Estar al frente de la estrategia global fue ver realizado el gran sueño de aquel estudiante que años atrás solo anhelaba llenar de avisos publicitarios todos los pasillos. Era la emoción pura de CREAR, estructurar propuestas creativas y convencer a la audiencia de que siempre existía un producto diseñado a la medida de cada cliente: el sueño realizado de todo publicista.
La evolución inevitable: el boceto analógico y el relato contemporáneo
Al comparar ambos momentos de mi trayectoria, resulta claro cómo ha cambiado la forma, pero no el fondo. Eete viaje profesional que comenzó trazando bocetos a mano y combinando guías de colores ha evolucionado con el tiempo hacia la narrativa visual y escrita.
| Dimensión | La Publicidad en 1994 (El Boceto) | La Comunicación Hoy (El Storytelling) |
|---|---|---|
| Herramientas principales | Manuales impresos, guías PANTONE, tipografía física y carteleras. | Estrategia digital, redes sociales, formatos multimedia y análisis de datos. |
| Enfoque del mensaje | Visibilidad directa, impacto visual inmediato y presencia en punto de venta. | Conexión emocional, construcción de marca y desarrollo de anécdotas con propósito. |
| El objetivo central | Mostrar las cualidades de un producto para cautivar al cliente. | Crear un relato auténtico donde el cliente se sienta identificado e inspirado. |
El valor de conservar la curiosidad intacta
Hoy en día, muchos años y vivencias más tarde, me encuentro escribiendo bajo la pluma de otrozurdo.com En este espacio, el paso del tiempo deja de ser una cifra para convertirse en una colección de anécdotas, aprendizajes prácticos y experiencias acumuladas.
Volver a hojear ese manual de 1994 me recordó que las herramientas cambian, las plataformas van y vienen, pero la pasión por comunicar sigue siendo la misma. En el fondo, sigo conservando la misma curiosidad, la juventud de espíritu y las ganas de aprender que tenía cuando abrí ese libro por primera vez.
Al final, pasar del boceto al storytelling no es más que aprender a contar la misma historia de siempre, pero con la madurez y la empatía que solo otorgan los años.